domingo, 28 de junio de 2009

ORGULLO DEL SUR

Nuestra Constitución, en su artículo 14, consagra el derecho de toda la ciudadanía española a no ser discriminadas por "razón de nacimiento, raza, sexo religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Los avances sociales en la lucha contra cualquier tipo de discriminación deben entenderse, por tanto, como progresos colectivos en el camino hacia una sociedad más justa y equitativa.
La homofobia y la transfobia es una de las formas de odio más extendidas, encontrando reflejo, aún en la actualidad, en la legislación de numerosos países del mundo. Esta situación, fruto de la incomprensión, el miedo y rechazo a lo desconocido, requiere de mayores esfuerzos, si cabe, hasta lograr una igualdad real.
La sociedad española aparece hoy como un modelo a seguir por muchos otros países del mundo en cuanto a la alta madurez democrática alcanzada, que se muestra también en la aceptación de la diversidad afectivo-sexual como un hecho normalizado. Pero estos avances sociales y legales no hacen olvidar que continúan existiendo actitudes y situaciones de discriminación y odio hacia las personas transexuales, lesbianas, gays y bisexuales. Por esta razón, se hace necesario actos como el Día Orgullo del Sur, celebrado ayer en Sevilla, para reafirmar nuestro compromiso, para esforzarnos en el día a día por lograr que todas las personas en España, pero también en el resto del mundo, puedan vivir con seguridad y libremente su orientación sexual o su identidad de género.

2 comentarios:

DANIEL V. dijo...

Gracias por este comentario, porque no está todo conseguido y hay quienes ven en este tipo de actos con una mente sucia y un deseo de exterminio. Me ha parecido muy acertado que Sevilla y Andalúcía también tengan su Día del Orgullo Gay.

kedekom dijo...

Soy hombre, y las leyes han establecido una discriminación negativa para los hombres, solo por serlo. Una cosa es fomentar la eliminación de injusticias, y otra muy diferente, es hacerlo creando otras nuevas "para compensar". En ningún país del mundo, compruébalo si quieres, en ninguno, una discriminación positiva ha servido para nada. Sin ir más lejos, Francia, paradigma de políticas de igualdad, es un fracaso continuado. Ojalá los sociólogos cambien el chip, ya que son los que sustentan ideológicamente estas medidas, y empiecen a ver que el fin nunca justificó los medios.